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QUÉ VAMOS A HACER...

   Hacemos nuestra la invitación de Juan Pablo II en una homilía de la fiesta de Pentecostés: «Ayudad a vuestros hijos a salir al encuentro de Jesús, para conocerlo mejor y para seguirlo sobre el camino que lleva a la auténtica felicidad». Pongámonos en camino…padres, hijos, abuelos,… a un hogar que habla de felicidad: Covadonga. Convirtamos nuestra peregrinación familiar a la Santina en una fiesta de fe. Participa con tus hijos y proclamemos juntos el Evangelio, la Buena Noticia, de la familia y de la vida.
   La Virgen María, nuestra Santina, es madre de Jesús y esposa de san José. Ellos forman la Sagrada Familia de Nazareth. En ellos aprendemos lo que es ser esposo, esposa, madre, padre e hijo. 
   En Asturias ha dejado María una casa donde nos espera y acoge ¿Cómo no subir a Covadonga para presentar nuestros matrimonios y pedirle la protección de nuestros hijos y nuestras familias? Pero hagámoslo juntos, como la gran familia de familias que es la Iglesia. Pongámonos en camino. 


   Nos vemos a las 11 de la mañana en el parking de Muñigo para subir toda la familia por la senda peatonal que desemboca en Covadonga. 

Nos vamos directos a la Basílica para, a las 12, celebrar la Eucaristía y bendecir a los niños.

  
 Luego, a las 13,00 h., tendremos diferentes talleres artísticos a elegir (iconos, pintura, pulseras historiadas,...) para disfrutar en familia. Tendrán lugar en diferentes espacios: comedor de la Escolanía y salas de la Colegiata.

   Dejamos tiempo para comer por el Real Sitio y a eso de las 3 de la tarde los niños con sus familias pasarán un buen rato muy entretenidos con una actuación para todos los públicos en el salón de actos del Museo.

   
A las 4,30 de la tarde nos vemos en la Santa Cueva para ofrecer las familias a la Virgen y despedirnos. Daremos gracias a Dios por el día, por la familia y por la Iglesia que nos ha regalado. ¿Contamos contigo?



ESTE AÑO ESTAMOS DE JUBILEO EN COVADONGA. Y ESO ¿QUÉ ES?


              El l8 de septiembre de 1918 fueron coronadas canónicamente las imágenes de la Virgen de Covadonga y del Niño Jesús que porta en brazos, año en el que se conmemoraba, además, el duodécimo centenario de la batalla de Covadonga.
              El pasado 8 de septiembre de 2017 se declaraba abierto el Año Jubilar Mariano de Covadonga, en el que se conmemorará aquella efeméride. La Santa Sede ha concedido la gracia de la indulgencia a cuantos peregrinen a Covadonga y cumplan los requisitos establecidos por ella para alcanzar el perdón y el don de una vida nueva en Cristo. Este Año Jubilar será clausurado el 8 de septiembre de 2018.
La Iglesia vive el Jubileo o Año Santo como “año de gracia”: de perdón de los pecados, de reconciliación entre los adversarios, de conversión y penitencia sacramental y extrasacramental, de misión y de alegría (Júbilo exterior e interior). Sólo desde ahí podemos entender el significado de la CONCESIÓN DE INDULGENCIAS.
 LAS INDULGENCIAS

La vida feliz nos viene de Dios. Él llena la vida del hombre que le abre su corazón más que ninguna otra criatura pueda hacerlo. En la medida que se realiza el encuentro personal con Jesús, que está realmente resucitado y vivo, y nos dejamos transformar por la Gracia de Dios, nuestra existencia es más libre, más feliz y más plena.
  El pecado es ofensa a la santidad de Dios y a su justicia y desprecio a la amistad personal con Dios y con el hombre. Nos destruye porque rompe el diseño de amor que Dios tiene sobre nuestra vida y nos provoca un vacío que intentamos llenar con cosas y afectos que nunca nos sacian plenamente. Así vamos por la vida pidiendo a los demás amor, cariño, aprecio, valoración, reconocimiento, etc… y todo porque nos falta ese otro Amor que lo llena todo.   
El pecado tiene dos consecuencias:
1.– Si es grave nos priva de la comunión con Dios y, por tanto, de la vida Eterna y feliz.
2.– Si es venial, no grave, produce un apego desordenado a las cosas que es necesario purificar para liberarnos (lo que la Iglesia ha llamado siempre la “pena temporal” del pecado que nos impide la plena comunión con Dios y con los hermanos).
  El perdón de los pecados implica como consecuencia lógica un cambio real de vida, una progresiva eliminación del mal interior, una renovación de la propia existencia.
El acto sacramental (comúnmente llamado “confesión”) tiene que estar unido a un acto existencial con una purificación real que se llama “penitencia”. ¿por qué? Porque la reconciliación con Dios no excluye que permanezcan en nosotros algunas consecuencias del pecado, de las cuales es necesario purificarse.
Por ejemplo: si te rompes una pierna (pecado) y te la escayolan un mes, cuando te la quitan porque está soldado el hueso (perdón sacramental), no puedes andar sino que la pierna te falla (consecuencias del pecado). Necesita una rehabilitación (penitencia) para poder caminar como antes. Como ves, no es sólo el perdón de los pecados, sino hay que curar las consecuencias dañinas que produjo. Eso obliga a un trabajo, a un proceso de conversión.
  Para eso necesitamos ser ayudados y sostenidos por la Iglesia  que es madre. Y para ello hay una ayuda especial: el DON DE LA INDULGENCIA que es una participación gratuita y más intensa en la santidad de la Iglesia (de Cristo, de la Virgen María y de los santos que nos están ayudando siempre).
Con ella se condona al pecador arrepentido esa “pena temporal” por los pecados ya perdonados al recibir la absolución.
Pero ¡ojo!: no sustituye la tarea del amor ni es una “cancelación” fácil de las penas de los pecados. ES UNA GRAN Y ESPECIAL AYUDA.

CONDICIONES PARA ALCANZAR LA INDULGENCIA

Sólo se puede obtener la indulgencia una vez al día para uno mismo o por hermanos difuntos como acto de amor y  comunión sobrenatural.

 1.- Visitar a la imagen de Nuestra Señora de Covadonga en la Santa Cueva
 2.– Confesión sacramental. Puede hacerse también 15 días antes o después de la peregrinación.  
3.– Participar en la celebración de la Eucaristía y recibir la Sagrada Comunión.
4.– Oración por las intenciones del Papa, Padrenuestro y Credo.
Así se manifiesta claramente la comunión con la Iglesia en el garante de la unidad que es el sucesor de Pedro.


PROGRAMA

11,00 h. Concentración en el parking de Muñigo

11,10 h. Camino a pie: Muñigo-senda peatonal pavimentada-Covadonga (1,7 km.)

12,00 h. Llegada a la Basílica: 
Eucaristía y Bendición de los niños.

13,00 h. Talleres artísticos para disfrutar en familia.

14,00 h. Comida libre

15,00 h. Espectáculo en el Salón de actos (entrada libre hasta llenar el aforo).

16,30 h.  O
frenda a la Virgen y despedida.

+ INFORMACIÓN

oviedo@porlafamilia.es